











Cuando estuve en México el pasado mes de abril, visité La Casa Azul donde Frida Kahlo y Diego Rivera vivieron. Luego de hacer el recorrido por los diferentes cuartos, la cocina, el estudio y las recámaras, salí al jardín pensando que ya había terminado mi paseo, pero para mi sorpresa me topé con un letrero que anunciaba una exhibición más, titulada “Las Apariencias Engañan: Los Vestidos de Frida”, organizada en colaboración con Vogue México. Caminé hacia la parte de atrás del patio interno y me adentré a una oscura sala, llena de trajes, accesorios, joyería y hasta los aparatos médicos de Frida, que utilizó después de su trágico accidente. Esta ha sido una de las instancias en las que más he pensado sobre lo mucho que nos identificamos e identificamos a los demás por la ropa que llevamos. Para algunos puede ser algo superficial, pero esta exhibición demuestra que lo que nos ponemos muchas veces es algo que está tan arraigado con nuestra identidad, que la ropa se convierte como en una extremidad más. Cada pieza de ropa de Frida era como una obra de arte, en especial los corsets, arneses y yesos que ella utilizaba para mantener su espalda recta, que fueron intervenidos por la artista. Siendo algo que llevó puesto por mucho tiempo, asumo que decidió agregarle su propio toque, su personalidad. Al final de la muestra habían también algunos trajes de diseñadores contemporáneos como Riccardo Tisci de Givenchy, o Jean Paul Gaultier, inspirados en el icónico estilo de Frida.
Ya les había recomendado visitar el D.F., y ahora les digo: si me hacen caso, tienen que pasar por La Casa Azul y ver esta muestra. En persona es algo súper místico y especial, especialmente para los amantes de la moda. Tienen hasta el 31 de enero del 2014. Anden, héchense el viajecito a México ;)